Buñuelos de bacalao caseros dorados y ligeros

Mara Colón .

16 de octubre de 2026

Montón de buñuelos de bacalao dorados y esponjosos en un plato blanco, decorados con perejil fresco.

Cuando quedan dorados por fuera, tiernos por dentro y con el bacalao bien presente, estos buñuelos se convierten en una tapa difícil de rechazar. Aquí explico cómo preparar buñuelos de bacalao caseros, desde el desalado y la masa hasta la fritura, además de los errores más habituales y algunas variantes que encajan muy bien en una mesa mediterránea de Castellón.

La fórmula para conseguir un bocado ligero y sabroso

  • Desala bien el pescado y pruébalo antes de añadir sal a la masa.
  • Una proporción equilibrada combina 250 g de bacalao con harina, huevo, líquido y un impulsor.
  • La masa debe quedar espesa, pero no compacta, para que los buñuelos resulten aireados.
  • Fríelos a 170-175 ºC en tandas pequeñas y escúrrelos sobre papel.
  • El ajo y el perejil aportan identidad, mientras que la patata da una textura más cremosa y consistente.

Buñuelos de bacalao dorándose en aceite burbujeante.

Qué hace especial a esta tapa tradicional

La gracia está en el contraste. El exterior debe quedar fino y dorado, mientras el interior conserva humedad, aroma y pequeños trozos de pescado. No busco una masa pesada que oculte el bacalao, sino una mezcla que lo acompañe y permita reconocerlo en cada bocado.

La receta aparece con frecuencia en mesas españolas durante la Semana Santa, aunque limitarla a esas fechas sería quedarse corto. Funciona como aperitivo, entrante o cena informal durante todo el año. En una comida mediterránea de Castellón, servida junto a una ensalada, unas aceitunas o una salsa suave, tiene una presencia muy natural.

No existe una única fórmula. Algunas versiones llevan leche, otras agua, y también es habitual incorporar patata cocida. Para mí, la diferencia importante no está en seguir una receta rígida, sino en controlar tres puntos: la sal del pescado, la densidad de la masa y la temperatura del aceite.

Ingredientes y cantidades para una tanda equilibrada

Con estas cantidades salen aproximadamente 18-22 unidades, según el tamaño. Es una proporción cómoda para cuatro personas como aperitivo o para dos como plato principal acompañado de una guarnición ligera.

  • 250 g de bacalao desalado, sin piel ni espinas.
  • 100 g de harina de trigo.
  • 150 ml de agua o leche.
  • 2 huevos medianos.
  • 1 cucharadita de levadura química.
  • 2 dientes de ajo.
  • Un puñado de perejil fresco.
  • Pimienta negra al gusto.
  • Aceite de oliva suave o aceite de girasol para freír.

Yo prefiero utilizar bacalao desalado listo para cocinar, porque permite concentrarse en la textura. Si partes de lomos en salazón, tendrás que mantenerlos en agua fría entre 24 y 48 horas, cambiando el agua cada 8 horas aproximadamente. El tiempo exacto depende del grosor, así que probar una pequeña lasca es más fiable que seguir el reloj a ciegas.

Variante Resultado Cuándo elegirla
Masa con agua Más ligera y crujiente Para aperitivos y tapas
Masa con leche Más tierna y redonda Para una textura suave
Con patata cocida Más cremosa y densa Cuando se busca un bocado más contundente

Cómo preparar la masa sin que quede pesada

Si el pescado está desalado, cuécelo o escáldalo durante 4-5 minutos y déjalo templar. Después desmenúzalo con los dedos, retirando cualquier espina. No hace falta convertirlo en una pasta fina: algunos trozos pequeños mejoran mucho la sensación al comerlo.

En un cuenco, mezcla la harina con la levadura y añade poco a poco el agua o la leche. Incorpora los huevos, el ajo muy picado, el perejil y una pizca de pimienta. La masa debe caer lentamente de la cuchara, con una consistencia parecida a una crema espesa. Si se extiende como una sopa, necesita algo más de harina; si forma una bola rígida, añade una cucharada de líquido.

Integra el bacalao al final y deja reposar la mezcla 10-15 minutos. Ese descanso hidrata la harina y ayuda a que el resultado sea más uniforme. En este punto todavía no añadiría sal, porque el pescado puede conservar suficiente sazón para equilibrar toda la preparación.

La opción con patata

Para una versión más tradicional y cremosa, incorpora 150 g de patata cocida, bien escurrida y aplastada. En ese caso reduce un poco la harina o el líquido, porque la patata ya aporta cuerpo. El resultado recuerda más a una buñuelo compacto, mientras que la fórmula sin patata queda más ligera y aireada.

La fritura decide el resultado final

Calienta abundante aceite hasta alcanzar 170-175 ºC. Si no tienes termómetro, introduce una pequeña cantidad de masa: debe empezar a burbujear de inmediato y subir poco a poco, sin oscurecerse en segundos. Una temperatura baja hace que absorban grasa; una demasiado alta dora el exterior antes de que el interior se caliente.

Forma porciones con dos cucharillas y fríelas en tandas pequeñas. Si llenas demasiado la sartén, el aceite pierde temperatura y los buñuelos quedan blandos. Dales la vuelta cuando estén dorados por un lado y calcula entre 2 y 3 minutos en total, dependiendo de su tamaño.

Retíralos sobre papel absorbente y sírvelos calientes. No los tapes mientras esperan, porque el vapor ablanda la corteza. Este es uno de esos platos en los que la diferencia entre una tapa correcta y una realmente buena está en servirla pocos minutos después de freírla.

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Errores que conviene evitar

  • No escurrir bien el bacalao. El exceso de agua adelgaza la masa y modifica la fritura.
  • Añadir demasiada harina. El interior queda seco y el sabor del pescado desaparece.
  • Freír todas las piezas a la vez. La temperatura cae y absorben más aceite.
  • Hacerlos demasiado grandes. Se doran por fuera antes de cocinarse por dentro.
  • Corregir la sal sin probar. El bacalao desalado sigue teniendo una intensidad considerable.

Con qué servirlos y cómo adaptar la receta

La opción más sencilla es acompañarlos con alioli suave, mayonesa con limón o una salsa de yogur, ajo y perejil. Si el bacalao está bastante salado, prefiero una salsa fresca y ligeramente ácida, porque limpia el paladar sin sumar más intensidad.

También combinan bien con pimiento rojo asado, cebolla encurtida o una ensalada de tomate. Para una mesa más informal, los serviría en porciones pequeñas como tapa; si forman parte de una comida, seis unidades por persona suelen ser suficientes junto con una guarnición.

La masa admite cambios, pero conviene entender qué aporta cada uno. Un poco de cebolla muy picada da dulzor y jugosidad, aunque también puede liberar agua. La ralladura de limón aporta frescor, mientras que una pizca de pimentón cambia el perfil y acerca el resultado a sabores más intensos. Yo introduciría un solo cambio cada vez, para no perder el equilibrio del bacalao.

Si necesitas adelantar trabajo, prepara la masa unas horas antes y mantenla refrigerada. Antes de freír, remuévela suavemente y comprueba su consistencia. No recomiendo congelar la mezcla líquida, pero sí puedes congelar los buñuelos ya formados y freírlos directamente, aumentando el tiempo de cocción y vigilando que el centro quede caliente.

El detalle que convierte una receta sencilla en una buena tapa

La mejor versión no depende de ingredientes caros. Depende de desalar con paciencia, mantener una masa equilibrada y freír sin prisas. El bacalao debe notarse, pero sin dominar con exceso de sal; la corteza debe crujir, pero no resultar aceitosa.

Mi recomendación es preparar primero una pequeña prueba antes de cocinar toda la tanda. Así puedes corregir la densidad, el ajo o la sazón sin arriesgar la mezcla completa. Con ese gesto sencillo, estos bocados pasan de ser una fritura más a convertirse en una tapa mediterránea redonda, fácil de compartir y perfecta para disfrutar caliente.

Preguntas frecuentes

Si utilizas bacalao en salazón, mantenlo entre 24 y 48 horas en agua fría y cambia el agua aproximadamente cada 8 horas. El grosor del pescado influye, por lo que conviene probar una pequeña lasca antes de añadir sal a la masa.
Debe quedar espesa, pero no compacta, y caer lentamente de la cuchara como una crema densa. Si está demasiado líquida, añade algo más de harina; si forma una bola rígida, incorpora una cucharada de agua o leche. Después de mezclarla, déjala reposar entre 10 y 15 minutos.
La masa con agua produce buñuelos más ligeros y crujientes, mientras que la leche aporta una textura más tierna. Si añades 150 g de patata cocida y aplastada, el resultado será más cremoso y denso; en ese caso conviene reducir algo la harina o el líquido.
Fríelos en abundante aceite a 170-175 ºC, formando porciones pequeñas con dos cucharillas. Cocínalos en tandas reducidas durante unos 2-3 minutos en total, dándoles la vuelta cuando estén dorados. Escúrrelos sobre papel y no los tapes para que la corteza no se ablande.
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Autor Mara Colón
Mara Colón
Mi nombre es Mara Colón y cuento con 8 años de experiencia en el fascinante mundo de la gastronomía y el turismo en Castellón. Desde que descubrí la riqueza cultural y culinaria de esta región, me he dedicado a explorar cada rincón, cada plato y cada ruta que nos ofrece. Me encanta compartir mis hallazgos y ayudar a los lectores a entender la diversidad de sabores y experiencias que se pueden encontrar aquí. A través de mis escritos, busco ofrecer información útil y precisa, siempre respaldada por fuentes confiables. Me enfoco en simplificar temas complejos y en seguir las tendencias actuales para que mis lectores puedan disfrutar de una experiencia enriquecedora. Estoy comprometida a proporcionar contenido claro y actualizado que inspire a otros a descubrir y disfrutar de la belleza de Castellón.
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